SEMANA 7 del Embarazo. Los cambios en el Bebé y la Madre

En la semana 7 del embarazo, la placenta aún está formándose, aunque ya empezará a pasar nutrientes al embrión a través del cuerpo de la madre, además de retirar los desechos sobrantes. El cordón umbilical ya se ha formado, siendo el nexo de unión mayor entre madre e hijo.

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Ecografía 3D, 4D o 5D

¿Qué sucede en la séptima semana?

Cambios en el bebé

El bebé ya mide alrededor de 1 centímetro. En este momento, el esqueleto está empezando a adquirir consistencia y el corazón ya es más grande. Además, en esos días, su carita tomará los rasgos de los ojos, la boca, las orejas y las fosas nasales.  

A partir de aquí, el embrión irá tomando cada vez más la forma de un bebé. Su desarrollo será conducido por tres grupos diferentes de células. Uno de ellos estará encargado de formar el sistema nervioso y la piel. Otro grupo se ocupará de los músculos y los vasos sanguíneos, mientras que el último, del sistema digestivo.

El embrión crece mucho en esta semana. Su cabeza sigue siendo más grande con respecto al resto del cuerpo, aunque en su organismo se advierten nuevos cambios. Su corazón se encuentra dividido en dos cámaras, el cerebro en dos hemisferios, aparecen las órbitas de los ojos y las fosas nasales y los pulmones ya permiten que el aire pase a través de un bronquio básico.  

El desarrollo de la placenta sigue su curso. Aún no se encuentra del todo estabilizada y no es capaz de proporcionar todo el suministro que necesita el bebé. Durante la semana 7 del embarazo, ciertos órganos vitales del embrión se desarrollan como es el caso del intestino y los pulmones, mientras que el páncreas segrega insulina y el hígado produce sus primeros glóbulos.

Cambios en la mamá

El cambio hormonal sigue imparable en la semana 7 de embarazo, haciendo que se produzca una alteración emocional en la mujer embarazada que puede estar irascible y más sensible de lo normal. Los cambios de humor son normales, a pesar de que la mayoría de ellos no se entiendan y parezcan del todo irracionales.

Para sobrellevarlos es conveniente mantener una comunicación fluida con la pareja y contarle cómo te sientes. La empatía juega un papel muy importante en este periodo y la otra persona debe ser una fuente de apoyo, tratando de entender la situación.

En esta semana, justo como la anterior, pueden aparecer ardores de estómago. Es uno de los síntomas más incómodos y por otro lado más habituales del embarazo. El reflujo se produce cuando los jugos gástricos ácidos recorren el duodeno y el estómago hasta llegar al esófago.

Estos ardores son el resultado de la compresión que el útero produce en el estómago. El aumento de progesterona y relaxina hace que el esfínter o la válvula que corta la entrada al estómago permanezca abierta, haciendo que aumente el reflujo. Como es natural, dicho aumento irá creciendo conforme avance la gestación y el tamaño del útero.

Las mujeres embarazadas que padecen hernia de hiato presentan antes estos síntomas y de una forma más acuciada. Lo que hay que hacer para prevenirlo es evitar las comidas copiosas, picantes y especiadas. Lo ideal es hacer varias comidas al día, cada una de ellas con cantidades reducidas.

Si los síntomas van a más es importarte consultarlo con el médico para tomar algún tratamiento antiácido. De cualquier forma, en la semana séptima de embarazo no solo aparecerá acidez en el estómago, sino también estreñimiento. Esto se debe a que los alimentos fluyen por los intestinos más lentamente.

También es normal el aumento de los senos. Además, los pezones destacan más por la aparición de los tubérculos de Montgomery, unas glándulas sebáceas que se presentan sobre las areolas. En estos días también aparece una especie de tapón mucoso que tiene cabida en la abertura del conducto cervical. Su objetivo es cerrarlo para que las infecciones no lleguen al útero. Este tapón caerá una vez el cuello del útero se dilate durante el parto.  

Las mujeres embarazadas de siete semanas podrán ver por primera vez al embrión en una ecografía. No lo verán con demasiada claridad, tan solo una forma blanca con un corazón que late en su interior.

Hoy día existen aparatos de ultrasonidos muy avanzados para visualizar mejor el corazón y poder escuchar sus latidos. Lo cierto es que aún es muy pronto, así que es preferible hacer la ecografía por vía vaginal para poder contemplar al embrión.

En muchos casos, ésta es la primera semana en la que la mujer embarazada hace una visita a la matrona. En este momento se abre un historial clínico, se recogen antecedentes personales y familiares, así como la historia obstétrica.

En estas situaciones suele preguntarse si han existido partos o embarazos anteriores, así como embarazos ectópicos o abortos. De igual forma, si en la familia se han dado casos de malformaciones o si existen enfermedades hereditarias. También se consultarán los hábitos tóxicos de la embarazada y si es alérgica a determinados medicamentos.  

Tomar la tensión y pesarse es algo que deberá hacerse en cada consulta. Lo aconsejable es ganar de un kilo a kilo y medio cada mes. Por otro lado, resulta primordial acabar con ciertos hábitos que pueden afectar al feto en desarrollo:

  • Eliminar el consumo de drogas, alcohol, tabaco y medicamentos.
  • La cafeína está asociada al aborto espontáneo, principalmente durante el primer trimestre, de ahí que sea conveniente reducir la ingesta de café.
  • Evitar tener contacto con sustancias químicas peligrosas y las radiografías.
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