SEMANA 40 del Embarazo. Los cambios en el Bebé y la Madre

¡Bienvenida a la recta final de tu embarazo! En la semana 40 nos encontramos en la última parada de este fascinante camino que te ha llevado a concebir un hijo. Por fin es el momento de prepararte para conocer a tu bebé y verle su carita. En pocos días ya lo tendrás contigo y podrás disfrutar de la maravillosa etapa de la maternidad.

Pero tienes que saber que, aunque estés en la semana 40 del embarazo, aún pueden faltar algunos días para el parto, de hecho, incluso pueden faltar dos semanas. Así que tranquila, no te pongas nerviosa, relájate y disfruta de este momento del embarazo. ¡Está a punto de terminar!

En Ser Mami vamos a descubrirte los cambios que vas a experimentar durante esta semana del embarazo y, también, cómo está tu bebé en este periodo. ¡Toma nota!

El momento del Parto

¿Qué sucede en la cuadragésima semana?

Cambios en el bebé

El bebé ya está preparado para nacer: mide unos 51 centímetros y pesa unos 3.5 kilos, aproximadamente. Cuenta con los órganos bien formados y su cuerpo está preparado para poder salir al mundo y empezar a vivir su nueva vida.

En el momento en el que nazca tu bebé, verás que su piel parece un tanto amoratada o de un color amarillento o rosáceo. No te preocupes, es normal. Además, también es habitual que aparezca con la piel con restos de sangre y cubierta de la vernix cerosa. Los grandes niveles de hormonas que se segregan durante el parto también pueden provocar que los genitales se vean más hinchados.

Otra de las características propias de un bebé recién nacido es que cuente con la cabeza ligeramente deformada. Esto ocurre porque, al atravesar el canal del parto, la cabeza se ha tenido que estrechar para poder adaptarse a ese hueco. Sin embargo, con el paso del tiempo, irá cambiando y obtendrá la forma definitiva.

Los instintos naturales con los que contará el bebé en el momento de su nacimiento son algunos básicos como el de la búsqueda y el de la prensión. Se pasará la mayor parte del día durmiendo pero, cuando esté despierto, tendrá los ojos muy abiertos. Pero sus globos oculares tienen que adaptarse a este nuevo mundo así que es habitual que en este momento no sea capaz de percibir nada más que luces y sombras.

Cambios en la mamá

Las madres, en la semana 40 del embarazo, están ya cansadas y con ganas de que llegue el momento del parto. La barriga es extremadamente pesada y, además, suele ocurrir que esté deformada hacia abajo ya que el bebé está colocado en la zona pélvica, preparándose para salir.

Aunque estés ya en la semana 40 tienes que saber que el embarazo se puede alargar entre 1 y 2 semanas más, por tanto, intenta estar tranquila y no te pongas nerviosa con cada síntomas que tengas. Mantén la mente fría y disfruta del momento.

Lo normal es que en este periodo hayas llegado a engordar entre 8 a 16 kilos. Todo dependerá de la constitución de la madre y, también, del peso del bebé. Por tanto, no te alarmes en demasía con la cantidad de peso que hayas ganado porque, tras el parto, podrás recuperar tu figura.

Tienes que tener en cuenta una cosa: no todas las embarazas rompen aguas cuando entran de parto. Lo cierto es que tan solo el 15% lo hacen. Así que destierra el mito de que para poder parir tienes que romper aguas porque no es cierto. Lo que sí que es habitual es que sientas que tienes un flujo más espeso y abundante que, además, tiene un tono marrón o rojizo. Esto es porque se ha desprendido el tapón del útero y esto es un signo claro de que estás preparada para tener a tu bebé. Pero no será algo inmediato: puedes tardar hasta 48 horas en tenerlo.

También es común que aparezcan contracciones de forma más seguida y mucho más intensas. Todo esto son los signos que te indican que el bebé ya quiere salir y que, por tanto, tienes que acudir al hospital. Pero no esperes a romper aguas porque, por mucho que en las películas nos lo vendan, no es algo tan común a la hora de tener un hijo.

Durante la semana 40 del embarazo las mamás están ya cansadas y suelen sufrir algunas molestias propias del tamaño del bebé: problemas para dormir, dolores en la barriga, tirantez de la piel, etc. Es una semana caracterizada por el cansancio y la fatiga, por eso, es esencial poner a prueba las técnicas de relajación y de respiración para poder calmar los ánimos y prepararte para la hora del parto.

No te preocupes si estás en la semana 40 del embarazo y todavía no ha llegado el momento. Esto no tiene por qué significar un problema ya que lo habitual es aguantar una o do semanas más. En el caso de que llegue este momento  y sigas sin parir, entonces los médicos provocarán el parto pero, antes, se llevarán a cabo una serie de pruebas que evaluarán el estado del bebé.

Un dato importante es que el 10% de los embarazos tienen lugar en la semana 42 y, sobre todo, cuando se trata de madres primerizas. Por tanto, no te agobies demasiado, sigue las pautas que te indique el médico y procura estar tranquila y relajada. Tu bebé está a punto de llegar.

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