SEMANA 4 del Embarazo. Los cambios en el Bebé y la Madre

La semana 4 del embarazo es la recta final del primer mes. Destaca por el desarrollo de los órganos del feto, de ahí que sean unos días especialmente delicados. De hecho, es posible que algún elemento tipo medioambiental pueda perturbar la salud del embrión, alterando su desarrollo.

Ecografía 3D, 4D o 5D

Aun es pronto para apreciar cambios y poder ver algo en el feto en esta cuarta semana. Es por ello que no tiene sentido el realizar una ecografía 4D a estas alturas de embarazo. Es por ello que lo que te mostramos es una ecografía 4D de más adelante para que vayas haciendote la idea de como será este maravilloso viaje.

¿Qué sucede en la 4 semana de embarazo?

La cuarta semana de embarazo es decisiva, pues por fin podrás saber si realmente estás embarazada.

Cambios en el bebé

En esta semana, el tamaño del feto es aproximadamente el de una lenteja y es muy posible que ya empiecen a notarse ciertos cambios relacionados con los primeros síntomas del embarazo, tales como cansancio, náuseas y un olfato muy sensible. Sin embargo, en el interior de la mamá estará el mayor cambio de todos, pues ya ha comenzado el proceso de desarrollo del embrión.

El embrión ya se encuentra implantado en la membrana del útero, que a partir de aquí producirá hormonas para que se encuentre instalado de forma segura durante todo el embarazo. Como es lógico, al mismo tiempo empezará el desarrollo de la placenta y la cavidad amniótica, aunque mientras se forman, el saco gestacional será el encargado de nutrir al embrión.   

El embrión estaba dotado de varias capas de células que tenderán a dividirse de forma acelerada para iniciar la formación de lo que será el cuerpo del bebé. Esta bola de células o blastocito, que en un primer momento mide 0,5 milímetros, irá creciendo a un ritmo de un milímetro por día.

En la semana 4 del embarazo comienza a adquirir una forma corporal y es cuando adopta aquella forma cilíndrica tan conocida que resulta similar a una judía. El grupo de células que forman el embrión son los que generarán los futuros órganos. Aún les queda mucho recorrido para adoptar las formas definitivas, aunque en estos días empezarán a definirse. De ese modo:

  • El Ectodermo (capa externa) iniciará el sistema nervioso.
  • El Endodermo se encargará del páncreas, hígado, tracto gastrointestinal y tiroides.
  • Mientras que el Mesodermo formará lo que serán los músculos, el sistema sanguíneo y los huesos.

Los primeros cambios en la mamá

En la cuarta semana es cuando viene el periodo. Si en cuestión de unos días no lo hace, es conveniente hacerse un test de embarazo. A la hora de hacerlo es preferible llevarlo a cabo por la mañana, nada más despertar, o haber esperado cuatro horas como mínimo sin ir al baño. De ese modo, garantizamos el mayor número de hormonas, que son la que determinarán el resultado.

Aunque el test nos saque de dudas, es muy posible que la mujer que está embarazada ya haya notado ciertos síntomas. Es natural sentir ciertas náuseas, fatiga, sueño o cansancio, incluso puede causar algunas molestas por la mañana. Esto sucede porque el organismo trata de adaptarse a la nueva situación.

En esta fase del embarazo también es posible notar ciertos dolores pélvicos. Son parecidos al periodo premenstrual, así que es lógico sentir hinchazón abdominal e incluso sensibilidad en los senos que puede incluso que aumenten su tamaño.  

Es posible que se produzca un sangrado leve. Antes estos casos, hay que mantener la serenidad. Esta situación es algo que está dentro de lo normal, siendo la consecuencia de la implantación del óvulo fecundado en el útero. La sangre puede tener una tonalidad marrón, rosácea o incluso presentar un rojo resplandeciente.

Sea como sea, no hay que preocuparse. Se ha demostrado que casi el 25% de las mujeres embarazadas sufren algún tipo de hemorragia al principio y la gran mayoría llega sin problemas al último periodo de gestación. De cualquier forma hay que acudir al médico, pues en la delicada semana en la que nos encontramos podría representar también un aborto espontáneo.   

Como ya hemos mencionado, en la semana 4 del embarazo, la mamá ya puede notar ciertos cambios en su cuerpo. Los más destacados son los siguientes:

  • Aumento en la frecuencia de orinar.
  • Abdomen un poco hinchado.
  • Pecho sensible y aumento de volumen.
  • Se perciben los olores más intensamente.
  • Náuseas, mareos e incluso vómitos.
  • Los cambios hormonales alteran el estado emocional.

A partir de aquí es importante acudir al médico con cierta regularidad para seguir de cerca el desarrollo del feto. Es posible que en estos días aparezcan ciertas dudas, temores e inseguridades acerca del embarazo. Es conveniente tomárselo con tranquilidad, intentar ser positiva, ser consciente de la nueva vida que está por venir y compartir lo que se está sintiendo.

Es posible que la impaciencia y la ansiedad formen parte de la recta final del primer mes de embarazo. La semana 4 de embarazo es fundamental a la hora de saber si realmente se está esperando un bebé. Sin embargo, es muy importante controlar esos nervios para no afectar el bienestar de la mamá y el embrión.

Uno de los síntomas más molestos que suelen repetirse en este periodo son las náuseas. Sin embargo, es posible combatirlas tomando yogures, agua con gas o desayunando en la cama, a ser posible media hora antes de levantarse.

Si la madre no ha dejado de fumar, ahora es el momento clave para dejar de hacerlo. Esto reducirá el riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro, muerte súbita, muerte del bebé en el momento del parto o que nazca con peso bajo.

Una dieta sana y equilibrada es lo más acertado para evitar engordar demasiado durante el embarazo y evitar la aparición de hipertensión o diabetes gestacional. De otra forma, el parto podría terminar con una cesárea o pudiera ser que el bebé desarrollara obesidad o diabetes en el futuro.

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