SEMANA 34 del Embarazo. Los cambios en el Bebé y la Madre

Si ya estás en la semana 34 de embarazo, te queda muy poco para ver la carita a tu bebé. Ya estás en la recta final y el bebé está preparado para salir del útero materno. Los futuros padres también deberán prepararse para su llegada, teniendo todo listo para recibirle con los brazos abiertos.   

Ecografía 3D, 4D o 5D

¿Qué sucede en la trigesimocuarta semana?

Cambios en el bebé

En esta semana, el bebé contará con la ayuda de las inmunoglobulinas. Se trata de una sustancia que la madre aportará al pequeño para ayudar a crear defensas naturales que le sirvan de protección ante los gérmenes del exterior.

Las inmunoglobulinas y otras sustancias similares llegan al bebé pasando por la placenta. Es algo que ha sucedido durante todo el embarazo, solo que en este momento, las moléculas pueden circulan de forma más sencilla a través de sus pequeñas fisuras, fruto de su gran tamaño.

El bebé está creciendo de forma imparable. Es muy posible que haya superado los 2 kilogramos y los 46 centímetros. Al ser más grande, el útero está empezando a quedarse pequeño, aunque la mamá aún seguirá sintiendo sus patadas y movimientos. Sin embargo, en caso de notar la desaparición de los mismos, es necesario acudir al médico para hacer una revisión y comprobar que todo marcha bien.

Las enzimas del sistema digestivo ya se encuentran activas. Si naciera en este preciso momento, sus intestinos ya están preparados para procesar las sustancias. Debes saber que si estás esperando gemelos, puede que la fecha de parto ya se encuentra próxima, y es que muy pocos de estos embarazos llegan a la semana 37.

Su oído ya se encuentra especialmente desarrollado, pudiendo reconocer los sonidos que ha escuchado con mayor habitualidad, principalmente la voz de su madre. También se sobresalta cuando siente ruidos repentinos o altos, algo que puede desembocar en el aumento de su ritmo cardíaco.

La mayor parte de las necesidades energéticas del pequeño provienen de carbohidratos que vienen en forma de glucosa (80%) y, en menor porcentaje, proteínas (20%). La grasa no se emplea como fuente de energía, pero sí para potenciar su crecimiento.

Sus necesidades a base de calcio, vitaminas y minerales las cubre la dieta de la madre y las reservas. Puede ocurrir que los niveles de folato y hierro se encuentren bajos, de ahí que sea necesario tomar algún suplemento.

En la 34 semana de embarazo, el bebé ya se encuentra en la posición correcta. Normalmente, hacia el final del séptimo mes es cuando decide ponerse boca abajo, la posición más habitual. Sin embargo, puede ocurrir que el bebé adopte cualquier otra posición.

Cuando aparecen presentaciones atípicas como la podálica (el bebé viene de nalgas) o transversal (viene de lado), es posible modificarse en el último momento. Ahora bien, con las presentaciones de cara o de frente resulta más difícil detectarlas a través de las ecografías. Si se descubren en el momento del parto, es probable que el médico tenga que practicar una cesárea de urgencia para evitar otras complicaciones.

Cambios en la mamá

Las molestias siguen siendo las mismas con respecto a la semana 33 de embarazo. Nada ha cambiado, excepto que el peso de la futura mamá ha incrementado y que su irritabilidad puede haber aumentado.

Es importante que la gestante encuentre tiempo para hacer actividades que le resulten interesantes, cómodas y divertidas. De ningún modo, debe sacrificar su calidad de vida.

Tanto la madre como el bebé necesitan grandes cantidades de nutrientes y energía, de ahí que la gestante tenga que beber suficiente agua y comer bastantes alimentos. Por ese motivo, la madre suele sentir hambre varias veces al día, siendo saludable saciarla con una dieta sana y equilibrada recomendada por un especialista. También resulta conveniente llevar encima una botella de agua para hidratarse de manera recurrente.

Las molestias son las mismas, pero incluso pueden verse intensificadas, así que puede que la gestante se muestre aún más cansada. La altura del útero presiona el diafragma y los pulmones y la respiración puede resultar en ocasiones más dificultosa. Además, el insomnio tiende a ser más frecuente y con el aumento de peso se siente el cuerpo pesado.

El tamaño de tu barriga se debe prácticamente al bebé. El líquido amniótico ha sido muy importante durante todos estos meses. Gracias a esta sustancia, tanto sus intestinos como sus pulmones han madurado. Además, le ha proporcionado las proteínas que ha necesitado y ha regulado su temperatura. Sin embargo, a estas alturas va disminuyendo progresivamente. La placenta apenas crecerá más y el líquido que le rodea se encuentra en su etapa álgida que irá decayendo.  

En la 34 semana de embarazo, el útero puede encontrarse a más de 12 centímetros por encima del ombligo. Esto significa que los órganos intestinales (bazo, hígado e intestino) se desplazan hacia arriba, lo que se traduce en presión, escozor y dolor en el costado.

A este proceso se le llama neuritis del intercostal y es bastante frecuente por la irritación que tiene lugar en los nervios ubicados entre las costillas. Es posible aliviar el dolor, aplicando calor local en la zona o tomando un paracetamol, en caso de que aún persista.    

Si estás embarazada de 34 semanas, las citas con tu matrona o medico aumentarán, entre otras cosas para comprobar posibles señales de preclampsia: hinchazón extrema (cara y tobillos), proteína en la orina y presión arterial alta.  

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