SEMANA 33 del Embarazo. Los cambios en el Bebé y la Madre

A partir de la semana 33 de embarazo, se vive un período molesto, más aún si se es madre primeriza. Las náuseas terminaron hace tiempo, pero ahora tocará padecer otras molestias típicas de la recta final del embarazo.

Ecografía 3D, 4D o 5D

¿Qué sucede en la trigesimotercera semana?

Cambios en el bebé

Como ya decíamos en la semana 32, el bebé sigue aumentando de peso y lo hará a una velocidad increíble. En estos momentos, ya ha superado los 2 kilogramos y su longitud seguirá creciendo.

Los riñones del pequeño ya funcionan muy bien, de hecho, llegan a expulsar diariamente unos 500 mililitros de orina fetal, procedente directamente del líquido amniótico. Esta sustancia sigue siendo digerida por el bebé para hacer trabajar a su aparato digestivo. El líquido amniótico nunca se acaba, pues sigue produciéndose y siempre es mayor la cantidad que rodea al bebé que la que consume.  

Su aparato digestivo se ha desarrollado y ya ha comenzado a funcionar. Lo cierto es que es capaz de formar heces, también llamadas como meconio. El bebé aún no las expulsa, de hecho, se encuentran retenidas en sus intestinos. Es mejor esperar después del parto, pues de otra manera podría perjudicar su bienestar. Al fin y al cabo, no resulta saludable que el meconio entre en contacto con su piel y ojos.

En la semana 33 de embarazo, todos sus órganos se encuentran prácticamente desarrollados. Ya tienen un aspecto muy parecido al que tendrán tras el parto. Lo peor de todo es que tu bebé no se puede mover como antes al tener un espacio más limitado.

Sus huesos siguen su fase de endurecimiento progresivo, gracias al calcio que procede de la alimentación de la madre que le llega a través de la placenta. Las papilas gustativas ya han terminado con su proceso de desarrollo y ya puede advertir diferentes sabores procedentes de la dieta de su madre. Además, sus pequeñas uñas ya alcanzan la punta de los dedos.

Cambios en la mamá

La mamá sigue aumentando de peso, aunque muy pronto llegará al tope. Estos kilos que ha ido ganando semanas atrás hace que se canse más rápidamente y que no esté tan ágil como antes. El esfuerzo que tiene que hacer es mayor y sus articulaciones se verán resentidas.

El reposo debe hacerse frecuentemente. Lo mejor es poner las piernas en alto con ayuda de cojines o almohadones para intentar reducir la retención de líquidos que se produce en los tobillos.

Los dolores de espalda, así como los lumbagos son algo común. El peso de la tripa es algo que intensifica el dolor. Para intentar mitigarlo, es necesario consultar al médico qué medicamentos se pueden tomar durante el embarazo. Sea como sea, cada vez que puedas toma baños con agua tibia. Eso te relajará y aliviará el dolor de la espalda.  

El útero se encuentra en su altura más elevada hasta el punto de llegar casi al borde de las costillas. Esta situación no ayuda precisamente a que los pulmones puedan expandirse y dificulta en parte la respiración de la madre.

Si en algún momento del día sientes que te falta un poco el aliento, no te preocupes, es algo totalmente normal que pasará en cuanto descanses. Sería conveniente que durante la noche elevases la cabecera de la cama para facilitar la respiración.

Las molestias son tantas que resulta lógico que la futura mamá esté de mal humor. Por eso es muy importante sentir el apoyo de los seres queridos. El cariño y la comprensión resultan claves para hacer que la recta final del embarazo resulte más llevadera.

La mamá aún irá ganando peso a medida que pase el tiempo, sobre medio kilo a la semana. Sin embargo, el ritmo irá decreciendo. Asimismo, si no se ha presentado ya, es posible que aparezca la molesta ciática. Esto dificulta el bienestar y la movilidad de la embarazada.

El ombligo, más protuberante que nunca, se deja apreciar bajo la ropa, y dado que la piel de la barriga está estirada, se resecará y aparecerán picores. Por otro lado, tu pecho se prepara para la lactancia materna y está aumentando de volumen. El feto es responsable en parte de este proceso. Durante las últimas semanas produce unas hormonas que le llegan a la madre a través de la placenta. Éstas activarán la producción de leche para después del parto.

Si ya estás en la semana 33 de embarazo, desde aquí te mostramos algunas recomendaciones que te servirán para prepararte para el gran acontecimiento:

  • Si has optado por la lactancia materna, deberás concentrarte en la higiene de tu pecho, principalmente la de tu pezones. Masajea la zona con productos específicos y sécalos con una toalla áspera y seca para hacerlos fuertes y resistentes.
  • Pide consejo a un especialista para saber cómo dar el pecho a tu bebé.
  • Mantén hábitos de vida saludables. Llevar una dieta rica en fibra es conveniente para: reducir el colesterol, controlar la diabetes, reducir el riesgo de padecer enfermedades coronarias y evitar comer en exceso.
  • Mitiga el dolor del nervio ciático practicando natación, haciendo ejercicios de Pilates o pidiendo la ayuda de un fisioterapeuta.
  • Es aconsejable que te familiarices con los síntomas que sentirás, que pueden dar lugar a falsas alarmas de parto. Lo más importante es estar tranquila y ponerse en contacto con la matrona para que te saque de dudas o acudir al hospital.
Últimos artículos...