SEMANA 32 del Embarazo. Los cambios en el Bebé y la Madre

Ya estás en el octavo mes de embarazo, así que lo más lógico es que te encuentres más cansada. Además, puedes sentir contracciones con relativa frecuencia. Los órganos del bebé ya se encuentran bastante desarrollados, hasta el punto de que podría sobrevivir perfectamente ante un parto prematuro.

Ecografía 3D, 4D o 5D

¿Qué sucede en la trigesimosegunda semana?

Cambios en el bebé

A las 32 semanas de embarazo, tu hijo ha alcanzado los 46 centímetros y puede pesar en torno a los 2200 gramos. Sus órganos y sistemas ya han evolucionado mucho y sus pulmones cuentan con el surfactante necesario como para respirar fuera del útero.

Si en estos momentos dieras a luz, el bebé tendría muchas probabilidades de sobrevivir. Si bien, sería necesaria la ayuda de corticoides para estimular su capacidad pulmonar. Por otro lado, el bebé continúa en su proceso de aumento de peso, acumulando grasa para aislarse de las temperaturas bajas una vez se encuentre fuera del que ha sido su hogar durante todos estos meses.

A partir de ahora, las diferencias entre los bebés son más claras, pues el tamaño y peso dependerá de diversos factores ambientales y de su propia genética. Si aún no lo ha hecho, es posible que aún esté a tiempo para ponerse boca abajo, aunque ya no dispone de tanto espacio para moverse.

Ésta será la posición idónea para afrontar el camino que tendrá que recorrer hasta salir fuera del vientre materno. Tan solo el 4% de los bebés permanecen con el culito en la zona de su salida.

Tanto sus intestinos como el estómago, el corazón, los riñones y los pulmones se están preparando y ensayando para funcionar en el exterior. Ya ha empezado la marcha atrás y quedan pocos meses para que tenga lugar el nacimiento. A partir de ahora, el bebé aumentará aproximadamente medio kilo por mes. El objetivo es alcanzar esos 3,5 kilos aproximados que suelen pesar de media los recién nacidos.

Cambios en la mamá

El volumen de sangre de las mamás en la semana 32 de embarazo alcanza el 40%. Además de esto, tu cuerpo contiene otros líquidos retenidos, con un volumen que puede llegar a los 6 u 8 litros. No debes preocuparte por ello, tras el parto irás perdiéndolos, eso sí, poco a poco.

La tensión arterial a partir de ahora no disminuirá más, todo lo contrario, empezará a aumentar para llegar a los índices normales que presentaba antes del embarazo.

Puede que las hemorroides no hayan supuesto un problema para ti, pero en estas últimas semanas existen mayores posibilidades de que aparezcan. Esto se debe al aumento del peso del útero y la pasividad de la circulación sanguínea, condiciones que acrecientan la presión en las venas hemorroidales.

Puede que hayas notado un crecimiento en el vello corporal y que tu cabello tenga mayor densidad que antes. Esto es un síntoma característico derivado de la estimulación hormonal. Sin embargo, tras el parto desaparece.

Tu cuerpo cada vez se encuentra más preparado para dar a luz. Ahora bien, es conveniente que intentes mantenerte en forma estas semanas, tanto a nivel físico como psicológico. Lleva a cabo ejercicios de tipo respiratorio y gimnástico, y rodéate de tus seres queridos para llenar tu vida de buenas sensaciones.

Es importante que te mantengas activa en el ámbito sexual. No resulta nada peligroso para el bebé, de hecho, apenas sentirá nada. La sexualidad en esta etapa es bella. Se encuentra muy enfocada a las caricias y la ternura, y, además de placentero, resulta saludable. Si el embarazo se ha desarrollado con normalidad, se pueden mantener relaciones íntimas sin ningún problema.

Lo único que tienes que tener claro es que cuando se produce la eyaculación en tu interior, la composición del esperma puede provocar pequeñas contracciones. Incluso, si te encuentras próxima al parto, puede acelerarlo.

Es muy posible que a la semana 32 de embarazo ya tengas más claro cómo ha de ser tu parto. El parto con agua es uno de los sistemas más insólitos y curiosos que se llevan a cabo con ayuda de un médico o una matrona.

Existen centros que se dedican a realizar este método, aunque en España no son muchos. Lo que sí resulta sencillo es acceder a cursos de preparación al parto, donde algunas clases pueden desarrollarse en el interior de piscinas. Aquí se añaden clases de natación, así como actividades de stretching, un sistema de estiramiento a través de ejercicios suaves para preparar los músculos.  

Los expertos que avalan el parto en el agua, aseguran que en este medio existe mayor relajación. Las fibras musculares se mueven más fácilmente y las contracciones resultan menos dolorosas. Además, insisten en que el bebé llega a este mundo de una manera menos traumática.  

Si aún no lo has hecho, la tercera y última ecografía es muy importante para determinar la posición final del niño y analizar su crecimiento. De hecho, si el ginecólogo lo cree oportuno, es posible completarla con un estudio completo: análisis de sangre y orina, ecografía doppler y análisis microbiológico.

El tercer trimestre es un período que hay que vigilar. La futura mamá se encuentra en un momento muy delicado y es recomendable aumentar las precauciones por motivos de seguridad. Renuncia al tacón y apuesta por un calzado cómodo para evitar tropiezos y posibles caídas. De igual forma, cada vez que subas a un vehículo, utiliza adaptadores específicos para colocar el cinturón de manera correcta, evitando lesiones al feto ante un posible accidente.

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