SEMANA 19 del Embarazo. Los cambios en el Bebé y la Madre

Estamos en el quinto mes de embarazo y a estas alturas las náuseas suelen acabar. Sin embargo, es posible sentir otro tipo de molestias. Las más corrientes son manchas en la piel o hinchazón de piernas. En cuanto al bebé, lo notarás más activo que nunca, como puedes observar en el siguiente vídeo de una ecografía 4D.

Ecografía 3D, 4D o 5D

¿Qué sucede en la decimonovena semana?

Cambios en el bebé

A las 19 semanas de embarazo, los ojos aún siguen cerrados pero ya se encuentran situados en el lugar adecuado. La gestación sigue avanzando considerablemente hasta el punto de que en la yema de sus diminutos dedos empiezan a dejarse ver las huellas dactilares.   

Durante esta semana, el bebé puede medir algo más de 15 centímetros y pesar sobre los 240 gramos. El desarrollo de sus órganos se encuentra en un nivel avanzado, de hecho, el feto está prácticamente formado. Por su parte, el cordón umbilical, que sigue proporcionándole nutrientes y sangre, cada vez se vuelve más grueso y resistente.   

Como ya mencionábamos la semana anterior, su piel está cubierta por un vello muy fino, así como una capa de grasa que lo protege. Incluso algunos expertos aconsejan que, tras el nacimiento, es importante que el bebé conserve esa grasa durante unos días para proteger su piel, ahora tan sensible.

En este momento, conocer el sexo del bebé es totalmente viable, puesto que en las ecografías será mucho más fácil advertir su órgano sexual. Los ojos hacen movimientos ocasionales y dentro de la tripa de mamá no parará de moverse.

Muchas mujeres embarazadas no apreciarán esos movimientos hasta que no pase la semana 18 o incluso la 20. Les pasa principalmente a las primerizas. Para poder notarlo, la madre deberá relajarse y probar ciertas cosas como recostarse de costado, sujetándose la barriga, o escuchar música alta.

La actividad cerebral durante la semana 19 de embarazo tiende a intensificarse. La producción de neuronas ha aumentado hasta el punto de que su cerebro es parecido al de los adultos. La médula espinal y el sistema nervioso, por su parte, continúan en su proceso de evolución.  

Los huesos y los músculos siguen desarrollándose y endureciéndose. Tras el cordón umbilical se aprecia una ligera tripita y los genitales. El sistema digestivo sigue avanzando, mientras que los alvéolos dentarios o compartimentos del hueso alveolar contienen los primeros dientes de leche. Estos dientes se desarrollan en el interior del útero, pese a que tardarán algunos meses tras su nacimiento en dejarse ver en la boca.  

Sus sentidos más característicos, vista y oído, están más agudizados que nunca. Ya se encuentra más que familiarizado con el corazón de su madre, aunque ciertos estímulos le provocan sobresaltos, incluso se ha vuelto más sensitivo a la luz.

Cambios en la mamá

En este momento, es normal sentir cómo las piernas se hinchan, incluso es posible que aparezcan varices. Estamos hablando de dilataciones venosas que hacen acto de presencia en los miembros inferiores cuando se advierte cierta dificultad en el retorno de la sangre al corazón. Para evitarlo, dobla las piernas cada vez que te sientes, controla el peso y evita permanecer mucho tiempo de pie.

Tu cuerpo ha cambiado y ahora tiene algunos kilos más. Por esas circunstancias, el diafragma se eleva un poco y la embarazada puede cambiar la forma que tenía de respirar, haciéndolo con el pecho.

Se pueden notar algunos cambios en las propias capacidades, aunque nada que tenga importancia. Puede ser que la embarazada sienta que su resistencia física es algo inferior, así como su capacidad de respuesta y concentración.  

El flujo vaginal también es algo que habrá cambiado. Su consistencia será más espesa y amarillenta. Esta secreción se conoce con el nombre de leucorrea y el cambio se debe al incremento del torrente sanguíneo en la zona de la mucosa vaginal.

Los labios de la vagina, tanto los menores como los mayores, se verán más abultados. En cuanto a la vagina, adquirirá un color violeta o azul oscuro producido por el aumento de hormonas, lo que se conoce como signo de Chadwick.

Las palpitaciones cardiacas es otro de los efectos secundarios generados por el aumento del flujo sanguíneo. A veces, este síntoma preocupa bastante a la madre, siendo necesario visitar al cardiólogo. Lo mejor para no asustarse, es tratar de dejar el estrés a un lado y cuidar la alimentación para evitar padecer anemia.

Es posible que notes la aparición de manchas en la piel. La culpable es la actividad de los estrógenos. Sin embargo, es un fenómeno temporal que terminar por desaparecer. No es preocupante y no significa que exista algún tipo de complicación. A partir de esta semana, su aparición se incrementa, siendo algo totalmente normal.

En la semana 19 de embarazo debes seguir cuidando tu alimentación, pero has de saber que resulta muy conveniente consumir alimentos ricos en vitamina E. Esta vitamina, que se encuentra presente en los frutos secos, huevos, germen de trigo, aguacates y ensaladas de hoja y verduras de hoja, puede reducir el riesgo de que el bebé padezca alergias en el futuro como asma.  

Estar embarazada no significa que no debas ejercitar tu cuerpo, aunque te encuentres en un estado más avanzado. El medio idóneo para sentirse mejor, así como más ligera y relajada es el agua. Existen clases para embarazadas, aunque también es posible hacer estos ejercicios en solitario. Te vendrá muy bien para reforzar la espalda y el abdomen, así como tonificar brazos y piernas.

Entre ésta y la siguiente semana es posible hacerse la ecografía morfológica. Esta prueba determinará el sexo del feto, pero también su estructura y desarrollo con el fin de determinar si existen ciertas anomalías.

Legalmente, es posible interrumpir el embarazo hasta la semana 22, en caso de diagnosticar una malformación que vaya a repercutir muy negativamente en la vida del pequeño.

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