SEMANA 17 del Embarazo. Los cambios en el Bebé y la Madre

En la semana 17 del embarazo es muy importante cuidar la dieta. De la misma manera, deberás practicar algunos ejercicios físicos para que el organismo se vea fortalecido. En este periodo, tu feto va a experimentar nuevos cambios y es cuando empezarás a notar sus movimientos.

Observa atentamente este vídeo de la ecografía 4D de un embarazo en su semana 17, para que seas consciente de todos los cambios que estas experimentando dentro de ti.

Ecografía 3D, 4D o 5D

¿Qué sucede en la decimoseptima semana?

Cambios en el bebé

El embarazo avanza y en esta semana te emocionarás al notar cómo se mueve tu bebé. Ahora cuenta con espacio suficiente para no estarse quieto y no solo se estira y retuerce, sino que cambia de postura cada dos por tres.

En estos días ya abre la boca adecuadamente e incluso ha experimentado lo que es tragar al ingerir el líquido amniótico que le rodea. Los residuos los expulsa a través de la orina.

El feto ya mide aproximadamente entre 12 o 16 centímetros y puede pesar unos 140 gramos. Para que te hagas una idea aproximada, su tamaño puede ser similar al de una cebolla. Sus latidos de corazón se distinguen claramente de los de su madre. De hecho, la matrona o el médico puede identificarlos perfectamente mediante el uso de un estetoscopio.

Las papilas gustativas se han desarrollado, pese a que aún es pronto para que bebé pueda apreciar algún sabor. Esto se debe a que sus conexiones nerviosas se encuentran en proceso de madurez.

El sistema de ramificación de los pulmones sigue avanzando. Los movimientos respiratorios son regulados por las cuerdas vocales que se encuentran en la laringe. Cada vez que el bebé los efectúa, el fluido que producen las células de manera constante abandona los pulmones.

El feto permanece semiflexionado y es habitual encontrarlo con los pies cruzados y las manos al mismo nivel de la barbilla. La piel ya ha dejado de ser transparente y es opaca. Durante varias semanas, la grasa se ha ido almacenando en el tejido subcutáneo, aunque la piel aún no está madura del todo.   

Esta grasa de la que hablamos es la encargada de mantener el calor corporal, así como regular el metabolismo del organismo. Por otro lado, el lanugo es un vello corporal muy fino que cubre todo su cuerpo junto a una sustancia de nombre Vérnix caseoso que es una mezcla de grasa, agua y proteínas.

Esta sustancia es importante por varias razones: lo protege de la deshidratación, del líquido amniótico como sustancia irritante que es, mantiene su temperatura constante y actúa de barrera ante infecciones. Como dato curioso, en estos momentos, el agua forma parte de un tercio de su cuerpo.  

Cambios en la mamá

El útero no cuenta con una posición concreta, tiende a alargarse hacia la zona superior del abdomen e irá adquiriendo una forma más ovalada. Cada vez que la mujer embarazada de 17 semanas se ponga de pie, notará estos cambios al rozar el útero con las paredes interiores del abdomen.

A medida que el útero va creciendo, puede provocar dolor o ciertas molestias precisamente a nivel abdominal. Cuando aparezca, lo aconsejable es acostarse de lado. Sea como sea, no debes preocuparte. Esto no afectará al bebé.

Lo normal es engordar entre dos kilos y medio y cuatro kilos y medio, aunque esto no solo se deberá al bebé sino a una reserva energética que se está preparando para la lactancia. Es posible notar algunos cambios en el pecho. Las hormonas están actuando para producir leche y la irrigación de sangre crece en esta zona para poder amamantar.  

Los estados emocionales continúan con sus períodos altos y bajos. Ciertas preocupaciones comienzan a afectar a la madre ante los cambios que se aproximan. Es natural plantearse ciertas cosas como qué pasará con la economía familiar, si la llegada del bebé afectará a la relación de pareja, plantearse si serás buena madre, etcétera. Sin embargo, el estrés puede ser muy dañino para la mamá y para el bebé.

El cortisol es la hormona del estrés que puede traspasar el líquido amniótico y afectar al desarrollo del feto. Para evitarlo, es necesario controlar las emociones y los sentimientos. Es prioritario aprender a gestionar la situación. ¿Cómo? Relativizando los problemas, desahogándose con amigos o con la pareja, manteniéndose ocupada con algunas actividades y ocupando un tiempo para estar consigo misma y relajarse.

Dados los cambios físicos de la madre, sentirse algo torpe es algo frecuente. Por eso, a la hora de caminar es mejor apostar por un calzado cómodo y evitar el tacón para aumentar la seguridad.  

Los calambres nocturnos forman parte de un síntoma molesto bastante típico que aparece hacia la segunda mitad del embarazo. Son contracciones dolorosas que aparecen al nivel de las pantorrillas por varias razones: los niveles de potasio y calcio son bajos, la circulación sanguínea insuficiente y los nervios de las piernas se tensionan.

Cuando esta situación se genera, lo mejor es masajear la zona e intentar hacer pequeños estiramientos. También es conveniente optar por una dieta rica en potasio a base de pasas o plátanos para tratar de evitarlos a toda costa.

La hidratación es fundamental. Los cambios hormonales que se producen en esta etapa hacen que algunos fluidos ingeridos desemboquen en los tejidos corporales en vez de mantenerse en el flujo sanguíneo.  

Una manera de estar hidratada consiste en comer fruta. Las uvas, las fresas y el melón son alimentos ricos en agua que el cuerpo absorberá fácilmente. Además, son fuente de vitaminas y nutrientes y su azúcar contribuirá a que el fluido permanezca en el flujo sanguíneo.  

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