SEMANA 1 del Embarazo. Los cambios en el Bebé y la Madre

En la primera semana de embarazo algo muy especial tiene lugar, pues al final de este recorrido nacerá un bebé. El embarazo comprende dos etapas fundamentales: la fecundación y el parto. En realidad, está semana hace referencia a la menstruación, pues en el cálculo de la fecha del parto se tiene en cuenta el primer día de la última regla.

A partir de este momento vivirás una experiencia asombrosa. Tu cuerpo y tu bebé experimentaréis cambios juntos y la evolución de tu embarazo es algo que te llenará de satisfacción. ¿Qué ocurre en la semana 1 del embarazo?

Ecografía 3D, 4D o 5D

En esta primera semana de embarazo carece de sentido hacer una ecografía de este tipo, puesto que apenas se puede ver nada del futuro bebé. Aún así aquí puede ver un vídeo del proceso que te iremos contando en las próximas semanas. Es un proceso increíble, no te pierdas la evolución semana a semana!

¿Qué sucede al inicio de la gestación?

En la primera semana es pronto para saber si se está embarazada. El embrión aún no ha empezado a desarrollarse, aunque el proceso de lo que será el embarazo se ha iniciado. Aún no se perciben los síntomas propios que tienen lugar durante el embarazo, pues el desarrollo embrionario no tendrá lugar hasta dos semanas después.

Sea como sea, ten en cuenta una cosa importante: el primer día de la última menstruación será el primer día del embarazo. En estos días ocurre que la membrana del útero se está preparando para recibir un embarazo, salvo que ésta se desprenda y en su lugar tenga lugar la menstruación.

En la semana 1 del embarazo comienza el proceso de las hormonas en la ovulación, aunque en realidad no se producirá hasta finales de la segunda semana. Lo que sucede es que la glándula pituitaria que se encuentra en el cerebro da lugar a una hormona folículoestimulante, llamada así al estimular el desarrollo de folículos que contienen óvulos. Asimismo, estos folículos producen estrógeno, otra hormona que hace que la glándula pituitaria dé lugar a otra hormona (luteinizante) que pone en marcha la ovulación.

En estos primeros días, los niveles de estrógeno y progesterona están bajos y los músculos del cuello del útero se relajan. Este hecho provoca que el canal uterino se abra, que la mucosa esté más fluida y que el espermatozoide nade a sus anchas para alcanzar su meta: generar la concepción y que tenga lugar el desarrollo embrionario.

Cambios en el bebé

El óvulo femenino ha sido fecundado por un espermatozoide masculino. El óvulo se divide hasta formar una bola llamada blastocisto. Se trata de una célula embrionaria que se produce antes de que la capa germinal aparezca, la cual puede contener más de 100 células en los primeros cuatro días.

Las células tienden a separarse en dos grupos distintos en el quinto día. Uno de estos grupos se dedicará a crear la placenta, donde se ubicará el bebé. El otro grupo de células, las células madre, se transformarán en decenas y decenas de diferentes tipos de células que terminarán siendo el embrión.

Una vez haya pasado esta semana, el óvulo que ha sido fertilizado bajará al útero a través de las trompas de Falopio para buscar el lugar perfecto para su implantación y ahí permanecerá durante los próximos 9 meses. ¡El milagro de la vida!

Los primeros cambios en la mamá

Es el principio de algo que está por venir y la madre comenzará a experimentar algunos cambios importantes a nivel metabólico, fisiológico y físico. En la semana 1 del embarazo, muchas mujeres no tienen ningún síntoma que les avise de que están embarazadas y solo es posible enterarse cuando hay un retraso en la menstruación.

Sin embargo, otras mujeres ya empiezan a notar algunos síntomas. Los más destacados son los siguientes:

  • Vómitos o náuseas que se producen normalmente a primera hora de la mañana.
  • El pecho aumenta de tamaño.
  • Cansancio y fatiga.
  • Puede distinguirse algún antojo.
  • Se advierte un aumento de presión en la cadera y en la pelvis.
  • El sentido del olfato está más desarrollado.
  • Dado que el útero aumentará de tamaño, éste ejercerá presión sobre la vejiga y es posible sentir un aumento en las ganas de orinar.

También es posible que la mujer experimente ciertos cambios en cuanto a su estado emocional. La acción de las hormonas hacen de las suyas y se tienen ganas de reír y de llorar, nerviosismo o cambios de actitud, etcétera.

La placenta en la semana 1 del embarazo

La placenta es un órgano materno fetal que se encarga de alimentar al feto y eliminar todos aquellos desechos que no necesita como dióxido de carbono, bilirrubina, urea, etcétera. Una vez se desarrolla plenamente, la placenta puede alcanzar un peso de medio kilo con 150 mililitros de sangre.  

La placenta facilita el intercambio de sustancias entre la madre y el feto, un proceso necesario para su desarrollo. Por otro lado, la barrera de la placenta separa la sangre de la madre de la del feto y lo protege de virus y bacterias al ser incapaces de atravesarla, salvo que destruyan parte de la misma para meterse dentro.   

Te encuentras en estado y dentro de nueve meses nacerá tu bebé. Si no has empezado a tomar ácido fólico, es conveniente que empieces a hacerlo. Se trata de un suplemento para reducir ciertos riesgos y facilitar el desarrollo del embrión y el feto.

En este sentido, es importante señalar que la vitamina B es buena para evitar el aborto espontáneo al repercutir positivamente en el proceso de ovulación e implantación, aunque también favorece el proceso de concepción y el correcto desarrollo del feto.

Una nueva vida está intentando abrirse camino en tu interior, así que resulta prioritario generar hábitos de vida saludables:

  • Evitar productos lácteos no pasteurizados que puedan provocar listeria.
  • Evitar ciertos pescados y mariscos.
  • Limitar el consumo de pescado azul.
  • Evitar parásitos como la toxoplasmosis (carne de cordero, cerdo o buey poco cocida) y la salmonela (pollo y huevos).
  • Dejar de fumar.
  • Nada de alcohol.
  • Evitar medicamentos sin receta a excepción del paracetamol.
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